Terminó la borrachera. Ahora empieza la resaca municipal
La reforma prometió aliviar a los propietarios. Una modelación estima pérdidas de cientos de millones y permite anticipar dónde reaparecerá la factura municipal.
La reforma prometió aliviar a los propietarios. Una modelación estima pérdidas de cientos de millones y permite anticipar dónde reaparecerá la factura municipal.
Guatemala discute una reforma al IUSI que promete alivio inmediato, pero puede debilitar una de las pocas fuentes tributarias propias de los municipios. La decisión obliga a preguntar quién pagará la ciudad cuando falten recursos para calles, drenajes, alumbrado e infraestructura colectiva.
Una tasa plana de 3 por millar para el IUSI puede parecer alivio fiscal, pero también puede restar cerca de Q1,000 millones anuales a los gobiernos locales. La pregunta no es solo cuánto se paga, sino cómo se financia la ciudad que todos dicen querer.
El malestar contra el IUSI es legítimo: muchos vecinos pagan sin ver reciprocidad, trazabilidad ni servicios claros. Pero una reforma mal diseñada puede debilitar las finanzas municipales, reducir la progresividad y beneficiar a patrimonios que no necesitan alivio. Guatemala necesita reformar la Ley 15-98 con datos, catastro actualizado, alivios focalizados y justicia fiscal territorial.